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Cuencos Tibetanos en el Cáncer

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Cuencos tibetanos, terapia basada en el sonido

El sonido es una herramienta muy valiosa para alcanzar el estado de serenidad que nos conduce a la armonía física, mental y espiritual.

Las terapias sonoras son muchas y variadas. Cantar, emitir sonidos armónicos, ejecutar instrumentos, escucharlos, son algunas de ellas.

Destacamos hoy la que proporciona el sonido de los cuencos. Sus vibraciones armónicas ingresan en el cuerpo y ayudan a
recuperar la serenidad perdida

dra-francoGraciela Del Franco, dirige las prácticas de meditación y armonización sonora con Cuencos tibetanos, en el Grupo de Autocuidado en Cáncer de la Fundación SALES, donde acompaña a los pacientes y a sus familiares o cuidadores.

Ella nos dice: “Se trata de una terapia basada en el sonido, regida por el principio de resonancia que se manifiesta en el poder que tiene una cierta vibración de provocar una vibración similar en otro cuerpo.

  “Nuestras ondas cerebrales son sensibles a las vibraciones y es gracias a esta sensibilidad que, de la mano de los sonidos armónicos, podemos entrar en los llamados niveles no ordinarios de conciencia, en los que nuestra receptividad aumenta y facilita la sanación.

  “La relajación, meditación y terapia sonora se conjugan así en forma maravillosa para recorrer el camino en busca del equilibrio que perdimos con el estrés. La relajación nos distiende, la meditación nos conecta con lo mejor de nosotros mismos y el sonido nos conduce a la armonía física, mental y espiritual.”

Los cuencos tibetanos y su historia se pierden en el tiempo, pues no hay data cierta de su origen. Probablemente sean un legado del ChamanismoTibetano, siglos antes de la era budista.cuencos2

Tradicionalmente se los utilizaba en los monasterios para la meditación y la sanación, en especial en el tratamiento de enfermedades físicas, psíquicas, mentales, emocionales
o espirituales.Eran confeccionados artesanalmente con una aleación de siete metales: plata, oro, mercurio,
estaño, plomo, cobre y hierro. Podían ser de metal, o de cuarzo o de cristal, y de origen
tibetano, hindú o japonés.