India: multiplicación en la persecución

India: multiplicación en la persecución

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Subhash conseguía congregar a cientos de personas en sus reuniones de oración. / Puertas Abiertas

En el país del sur asiático hay en torno a 65 millones de cristianos, de los cuales unos 40 millones sufren persecución alta, muy alta o extrema.

El auge del nacionalismo religioso sigue siendo la tendencia más destacada en los países del sur y sureste de Asia, liderados e inspirados en gran parte por la “exitosa” agenda nacionalista del Primer Ministro indio, Narendra Modi, y sus secuaces del partido gobernante BJP, que entre otras cosas intentan que la India se convierta en un país exclusivamente hindú. Sin embargo, en la India hay en torno a 65 millones de cristianos, de los cuales unos 40 millones sufren persecución alta, muy alta o extrema. Sin duda, la persecución a cristianos en la India es ahora mismo una de las situaciones más preocupantes para la iglesia global. Pero igual que decimos que hay persecución, también decimos que hay Esperanza con mayúsculas y frutos espirituales de esa persecución y me gustaría ponerles cara.

En la foto estás viendo a Subhash, un hermano de la India que fue encarcelado por acusaciones falsas. Subhash es uno de los casos en los que Puertas Abiertas ha intervenido a través de sus colaboradores para pagar la fianza que imponen a muchos cristianos en la India tras ser acusados falsamente mientras se espera un veredicto final, además de proveer abogados y expertos legales que les ayuden en su defensa.

El repertorio de denuncias a Subhash es sorprendente, según nos cuenta: “Se me acusa de estafar a personas, de ser un mafioso, de instigar a la multitud contra el Gobierno, de secuestrar a una chica después de haberla dejado inconsciente y de haberla torturado…”

Subhash puede ser muchas cosas, pero bajo ningún concepto es un criminal que haya cometido, ni siquiera involuntariamente, ningún crimen o delito. Sin embargo, hay acusaciones graves registradas contra él. A pesar del creativo repertorio imaginario de sus denunciantes, en verdad, en sus corazones, solo hay una cosa de la que le acusan: predicar a Jesús.

Según nuestro compañero, Subhash se muestra sonriente durante la entrevista que le realiza, algo bastante inusual para una víctima de la persecución en la India y, aunque con algunos altibajos, en general se muestra excepcionalmente alegre: “El Señor me da gozo a pesar de mis pruebas… Solo tengo una preocupación… que no podré seguir con el ministerio como antes”.

Un colaborador de Puertas Abiertas que le conoce nos cuenta también que, a pesar del trabajo duro que realiza para sustentar a su familia y de su carácter sencillo, Subhash ha tenido hasta ahora una dedicación activa y ejemplar en la obra de Dios: “Solía dirigir reuniones dominicales y organizaba asiduamente reuniones de oración en su parcela. A cada reunión venían aproximadamente 1.500 personas”, nos dice. Sin palabras.

Subhashentregó su vida a Cristo tras ver a su mujer sanada de una enfermedad. / Puertas Abiertas

“A veces venían más de 3.000 personas” A pesar de no haber tenido el privilegio de estudiar Teología ni recibir educación alguna, miles de personas iban a la iglesia para las reuniones dominicales y para las reuniones de oración que dirigía antes de ser encerrado. Esta pasión solo se explica por el profundo cambio que Dios hizo en su vida cuando aún creía en el hinduismo, tal como le cuenta emocionado a nuestro compañero: “Todo empezó cuando Dios sanó a mi mujer: yo creía en el hinduismo por aquel entonces; y no tenía mucho dinero… Me gasté todo lo que tenía y aun así ella seguía enferma, sin poder sentarse ni caminar; hasta pensé que se moría”.

Entonces, un día, un cristiano le llevó a una iglesia. Cuando el pastor oró por su mujer, pudo levantarse y caminar lentamente: “Eso activó mi fe. La sanidad no fue instantánea, pero sí pude ver que día tras día ella iba mejorando. Todos los días me encerraba en una habitación y suplicaba a Dios durante horas, rogándole que la sanara. Y después de unos días, se puso bien del todo”.

Pronto, Subhash pasó de ser un testigo del poder de Dios a ser un canal de ese mismo poder: “Mi pastor me enseñó que siempre que viese a alguien enfermo, debía orar con fe por él, y que sería sanado. Así que empecé a orar por muchas personas enfermas. Y fueron sanadas. Y al ver tantos milagros, más personas empezaron a venir a mí para que orara por ellas”. Así, Subhash empezó a dirigir reuniones en su pueblo y los alrededores para predicar el Evangelio y orar por la gente enferma. “Cuando hacíamos reuniones especiales, a veces llegaban a venir hasta más de 3.000 personas. Y oraba por los enfermos y sanaban”.

En India hay 40 millones de cristianos perseguidos que necesitan oración y apoyo. / Puertas Abiertas

 

Traicionado y encarcelado

Pero no todo sería tan bonito y, al igual que le ocurrió a Jesús, Subhash también se vio traicionado y abandonado incluso por aquellos a quienes había servido. Las reuniones que Subhash solía dirigir en su pueblo terminaron en septiembre de 2016 porque, obviamente, un número tan alto de personas acudiendo a sus reuniones llamó la atención de los hindúes ricos e influyentes de su pueblo que no habían cedido ante las muestras del poder que Dios estaba obrando a través de Subhash.

Algunos de ellos se juntaron y consiguieron que una chica testificara falsamente contra él, acusándole ante la policía de haberle hecho perder la conciencia y secuestrarla y torturarla. Lo más llamativo es que esta chica también solía acudir a las reuniones de Subhash: “Para mí fue devastador descubrir que gente a la que yo había servido pudiese traicionarme”, dice mientras mira a otro lado, apenado. Además de estos cargos, los denunciantes también tuvieron éxito en sus acusaciones de actividades mafiosas y estafa.

Seguro que quienes lograron encarcelar a Subhash se enorgullecieron de haber frenado por fin el avance del Evangelio de Cristo en su comunidad. Creían que, encerrando a nuestro hermano, las personas dejarían de abandonar el hinduismo y que la influencia del Evangelio a través de Subhash había terminado. Craso error.

En los primeros días de cárcel, Shubhash compartió el Evangelio con doce compañeros, de los cuales once creyeron. El décimo día en la cárcel, Dios le reveló que iba a ser liberado ese mismo día y les dijo a sus compañeros: “seréis testigos de cómo el Señor me librará hoy”. Le contestaron que al menos le esperaban tres años hasta que se esclareciesen las cosas. Ese mismo día llegó la fianza pagada por Puertas Abiertas. Te animo a leer también otra historia con muchas similitudes que publicamos hace pocos meses en la web de Puertas Abiertas, la historia de Sohan (seudónimo por razones de seguridad). Testimonios como los de estos dos hermanos en la fe son una prueba irrefutable de que nuestro Dios es un Dios vivo y que Jesús, a través del Espíritu Santo, se sigue paseando por nuestro mundo de la misma forma que lo hacía en la Galilea del siglo I.