Estudiantes cosechan comportamientos positivos en Tamaulipas, México

Estudiantes cosechan comportamientos positivos en Tamaulipas, México

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Cerca de Matamoros, al norte de México, algunos estudiantes de secundaria recolectaron con ilusión la cosecha que produjo su huerto escolar. Este proyecto formó parte de una serie de actividades, implementadas por el CICR y la Cruz Roja Mexicana, para desarrollar comportamientos positivos en los jóvenes, en un contexto en el que las tareas cotidianas se han visto alteradas por episodios de violencia.

No sale de lo común que en un grupo de estudiantes adolescentes, algunos se muestren inquietos. Sin embargo, en los alrededores de Matamoros, como en otras zonas de México, las actividades diarias a menudo se ven alteradas por situaciones de riesgo para la comunidad. Esto propicia que algunos de los estudiantes se muestren alterados o ansiosos, de acuerdo con los docentes en las escuelas.

El CICR, en conjunto con la Cruz Roja Mexicana, trabaja para apoyar a las comunidades a responder de una mejor manera a situaciones de violencia. En este marco, se implementan varias actividades lúdicas en las que los estudiantes aprenden valores, como la dignidad y el respeto por la vida humana, mientras se mantienen activos. Una de las más exitosas es el desarrollo de huertos escolares.

A los estudiantes les parece atractiva la idea de dejar el salón de clases para hacer una dinámica al aire libre, que requiere de un tipo de atención distinto al de estar sentados frente a un pizarrón. En el huerto se divierten y desarrollan un interés al mismo tiempo. Se orean y aprenden sobre colaboración al mismo tiempo.

La recolección de una cosecha que tomó varios meses de trabajo, atención y paciencia es profundamente gratificante para los estudiantes. Los rábanos que cultivaron tienen un significado especial, ya que son el fruto de la inversión de tiempo y esfuerzo en un sitio que consideran suyo. Al mismo tiempo, el huerto contribuye a recuperar el entorno escolar como un espacio público más seguro. Así, los jóvenes tienen una motivación extra para regresar todas las mañanas, y sus padres ven el fruto del trabajo, tanto en lo el ahorro en alimentos como en el cambio de comportamiento de esos muchachos inquietos.