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Bolsonaro jura el cargo sobre la Constitución y la Biblia

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Llegada al Congreso de Jair Bolsonaro, Michelle Bolsonaro

En su primer discurso aseguró que los ejes de su Gobierno serán «respetar nuestra tradición judeocristiana» y combatir la «ideología de género»

La expectación generada entre los brasileños ante el inicio de este mandato solo es comparable a la que despertó hace 16 años, también en Año Nuevo en el mismo lugar, Lula da Silva, que dejó el poder con altísimos niveles de popularidad y ahora está encarcelado por corrupción.

Dos hombres en las antípodas ideológicas. Aquel fue el primer presidente de izquierdas de la primera potencia latinoamericana. Este, el primero de una política liberal de derechas (de ultraderecha, según sus adversarios y críticos).

El militar retirado ganó las elecciones a finales de octubre con diez puntos de ventaja sobre el candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad.

Hay expectación global ante esta nueva etapa, no en vano Brasil es la mayor democracia de América Latina y dueña de la economía más robusta e importante de la región.

Jair Bolsonaro comenzó diciendo: «Agradezco a Dios por estar vivo» (en relación al atentado que sufrió durante la campaña presidencial).

Juró el cargo sobre la Constitución y la Biblia. En su primer discurso ante el Congreso, aseguró que los ejes de su Gobierno serán «respetar nuestra tradición judeocristiana» y combatir contra la «ideología de género»: «Vamos a respetar las religiones, nuestra tradición judeocristiana, combatir la ideología de género conservando nuestros valores».

«Convoco a cada uno de los congresistas a ayudar en la tarea de libertar definitivamente al país del yugo de la corrupcion, de la violencia, de la sumisión ideológica», ha declarado Bolsonaro ante el pleno. «Brasil por encima de todo y Dios por encima de todo», ha finalizado.

Al salir del Congreso Nacional, recibió honores militares y continuó hacia el cercano Palacio del Planalto, la sede del Gobierno, donde el presidente saliente Michel Temer le entregó la banda presidencial. Era el momento más esperado. Allí pronunció otro discurso (tradicionalmente más breve que el dedicado al poder legislativo), saludó a las delegaciones de otros países presentes en la ceremonia y nombró a sus ministros

Michelle Bolsonaro rompió el protocolo y realizó su discurso en el locutorio del Palacio de Planalto, sede del Gobierno, antes de que lo hiciera su esposo y nuevo mandatario, un hecho inusual en las tomas de mando de Brasil y que fue ampliamente aplaudido por el público. Además, aún más inusual es que lo hizo en «lenguaje de señas» que iba siendo interpretado en voz alta por una traductora.

Invitados, ausentes y “desinvitados”

A la toma de posesión asistieron una docena de jefes de Estado y de Gobierno y unas 60 delegaciones extranjeras.

Estuvieron presentes líderes de los países vecinos, como Sebastián Piñera (Chile), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Tabaré Vázquez(Uruguay), Iván Duque (Colombia) y Marín Vizcarra (Perú), así como Evo Morales (Bolivia), único representante de las llamadas izquierdas bolivarianas.

Asimismo asistieron los primeros ministros de Israel, Benjamín Netanyahu; Hungría, Viktor Orbán, y Marruecos, Saadedine Othmani,así como los presidentes de Portugal, Marcelo Rebelo de Souza, y Cabo Verde, Jorge Carlos Fonseca, entre otras autoridades.

No estuvieron los representantes de Cuba (Miguel Díaz-Canel) y Venezuela (Nicolás Maduro), que fueron vetados por expreso deseo del equipo de Bolsonaro después de que el Gobierno en funciones de Temer hubiera cursado las invitaciones. Bolsonaro declaró que era «una fiesta de la democracia y no de dictadores».

Aunque el propio Bolsonaro especuló con la presencia de Donald Trump EEUU envió a su secretario de Estado, Mike Pompeo. La delegación de Rusia está encabezada por el presidente de la Duma Estatal, Vyacheslav Volodin, mientras que ha sido representante de China el vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular, Ji Bingxuan. España envió a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y al viceministro de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de la Iglesia.