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Semana Social: La Pastoral Social llamó a un diálogo responsable y creativo

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 Los obispos que integran la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) llamaron a todos los actores sociales a comprometerse con un diálogo “responsable y creativo” pensando en el bien común de la patria y con el objetivo puesto en revertir la “difícil situación social” en el país. Lo hicieron en el mensaje final de la Semana Social que se llevó a cabo en Mar del Plata con el lema “Trabajo: Clave para el desarrollo humano integral”.

Los obispos que integran la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) llamaron a todos los actores sociales a comprometerse con un diálogo “responsable y creativo” pensando en el bien común de la patria y con el objetivo puesto en revertir la “difícil situación social” en el país. 

Lo hicieron en el mensaje final de la Semana Social, que se desarrolló los días 28, 29 y 30 de junio en la ciudad de Mar del Plata con el lema: “Trabajo: Clave para el desarrollo humano integral”, y de la que participaron dirigentes políticos, sindicales, empresariales, sociales y laicales. 

“Como pastores a los que se nos confió la tarea de animar la Pastoral Social del episcopado argentino es que humildemente les pedimos a todos los actores sociales: al Estado, los empresarios, los sindicalistas, los movimientos populares, la dirigencia política, las universidades y organismos de ciencia y técnica, etc. que nos comprometamos en un diálogo responsable y creativo, pensando fundamentalmente en el bien común de la patria, donde no dejemos de poner los mejores esfuerzos personales e institucionales para revertir esta difícil situación social de presente y de futuro en la que nos encontramos”, sostuvieron. 

“Todos estamos llamados, todos somos necesarios para construir una patria de hermanas y hermanos, nadie puede quedar afuera de la mesa de la vida”, recordaron y pidieron: ¡No nos dejemos robar la alegría del trabajo! San Cayetano, ruega por nosotros!”. 

Entre los disertantes principales se destacaron el obispo de Lomas de Zamora y presidente del Cepas, monseñor Jorge Lugones SJ; el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Frassia; el obispo auxiliar de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, el catedrático Jorge Benedetti, entre otros. Además, estuvo presente el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre. 

Preocupaciones y balance 
En su mensaje final, también expresaron: “Nos encontramos para reafirmar que el valor del trabajo es clave para cualquier proyecto de ecología integral, para el desarrollo de toda persona; de una economía de comunión, y de la promoción y dignidad de todos, muy especialmente de los más pobres”. 

Destacaron que se han “conmovido” con las afirmaciones de algunos expositores, en particular sobre “el grado de desigualdad social en que estamos sumergidos que es muy grande y peligrosísimo para nuestro país”, viendo la “necesidad de direccionar la economía hacia un modelo que abandone la especulación y estimule la cadena de valor y la producción”. 

Asimismo, reconocieron “el desafío laboral y social de la tecno-economía, el nuevo paradigma debe servir a la promoción humana y la dignidad del trabajo antes que a la reproducción de nuevas formas de descarte de los trabajadores”. 

“La cuestión del trabajo es urgente”, afirmaron, “no solo para alcanzar el salario mínimo vital y móvil, sino además porque el trabajo de todas y de todos es fundamental para estructurar la vida y el desarrollo integral de cada persona, de la familia, y de la patria”. 

“Hemos comprendido que no alcanza relacionar al trabajo sólo con el capital, sino también y fundamentalmente con la persona, su dignidad y su desarrollo y esto no debería ser un objetivo declamado sino una realidad deseada, buscada y vivida por todos y para todos”, agregaron 

Por otro lado, realzaron la importancia del “cuidado del trabajo y la vida digna en la Casa Común”. Es un llamado inminente “custodiar el hábitat como un legado a preservar de la acción predatoria llevada adelante por el capitalismo de base extractivista, que contamina las aguas, que promueve la tala indiscriminada de árboles sin reparar en las consecuencias climáticas, que degrada los suelos y pone la vida en peligro mediante el uso excesivo de agrotóxicos”. 

Se refirieron a los jóvenes, quienes les han dado “mucha esperanza” al reflexionar “de modo muy propositivo sobre la ecología integral, la preocupación solidaria por los más vulnerables”. Reconocieron que ellos “son el futuro”, pero también “ya son el presente y tienen palabras que debemos escuchar y una enorme generosidad para transformar la realidad”.