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LA ALIANZA PARTICIPÓ DEL PARLAMENTO INTERNACIONAL POR LA TOLERANCIA Y LA PAZ EN EL CONGRESO

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Con representantes de de 54 países, se desarrolló el día 26 de junio en el recinto de la Cámara de Diputados la 3° Sesión del Parlamento Internacional por la Tolerancia y la Paz. De la misma fue parte en su apertura ACIERA, que estuvo representada a través de la titular del departamento femenil, Susana Ibarbalz. En su discurso, hizo foco sobre el papel de la mujer en la construcción del camino de la paz ‘sin distinción de credos ni niveles sociales. Defendemos su dignidad y la de nuestros niños’.

Por primera vez en la historia del Parlamento Internacional para la Tolerancia y la Paz, la Argentina tiene la presidencia del mismo, durante el período 2019-2020, y asumió en el cargo el sanjuanino Walberto Allende, quien será parte del trabajo conjunto para fortalecer y difundir valores culturales.

El Parlamento Internacional por la Tolerancia y la Paz, integrado por legisladores miembros de parlamentos nacionales, es el brazo legislativo del Consejo Global para la Tolerancia y la Paz (GCTP: Global Council for Tolerance and Peace), creado en el año 2017 con el objeto de contribuir a la promoción de una cultura de tolerancia entre los pueblos y las naciones del mundo.

Al hablar ante los distintos representantes de las naciones, la presidente de ACIERA Mujer, entre otros conceptos señaló: 

«Las mujeres evangélicas nos sentimos muy incómodas y descontentas con el trato irrespetuoso y grosero de algunos medios de comunicación en los que se muestra a la mujer ‘cosificada’ en la que solo se destaca la belleza física, la extrema delgadez o los escándalos amorosos.»

ACIERA mujer trabaja para ponderar los verdaderos valores en la mujer, descartando la vulgaridad.

Susana Ibarbalz, Presidente de ACIERA MUJER

La mujer, fuente de belleza física sin desmedro de su enorme capacidad y potencial emocional y espiritual, que, entregado  a la causa de la solidaridad, el compromiso, la tolerancia y la paz, la hace un ser indiscutiblemente necesario para la disfrutar de sociedades sanas.

Conscientes de que hemos sido creadas por el Altísimo para enormes tareas, la más sublime, la de dar vida y en esa entrega única formar hijos e hijas responsables para entregarlos libremente a un mundo necesitado de orden moral y ético.

Enseñar a las mujeres no a preguntarse: Qué sociedad dejaremos a nuestros hijos, sino que hijos dejaremos a nuestra Argentina?

Defendemos la dignidad de la mujer.

La igualdad de oportunidades.

Denunciamos el femicidio.

Rechazamos todo tipo de violencia: física, emocional, espiritual, económica o de cualquier otra especie.

Defendemos la maternidad segura, defendiendo las dos vidas.

No consideramos al aborto como solución para los problemas en los embarazos vulnerables.

«Defendemos la educación sexual correcta, en el tiempo correcto, de acuerdo a la madurez de cada niño o adolescente, sin saltear etapas, considerando que los padres somos los verdaderos responsables de la educación sexual y no ideologías inventadas.»

«Defendemos a nuestros niños de los planes malvados. Rechazamos enfáticamente la pedofilia, una perversión que parece querer infiltrarse solapadamente entre nosotros.»

No estamos de acuerdo con grupos femeninos, que levantando la voz con estrategias violentas, apremian a gran parte de nuestra sociedad para subestimar el rol del hombre.

Nuestra labor a favor de la tolerancia y la paz es enseñar, instruir en lo que Dios enseña:

El hombre y la mujer hechos a imagen y semejanza de Dios.

Fuimos hechos para la complementación y no para la competencia.

La competencia entre los géneros lleva a extremos muy peligrosos y violentos.

En cambio la complementación racional y emocional entre hombre y mujer lleva a una verdadera realización como individuos en el contexto familiar y social.

Dicho de otra manera, la complementación entre el hombre y la mujer lleva a la verdadera tolerancia y paz.

Esto es lo que enseñamos, esto es lo que vivimos esto defendemos.

El amor a Dios y al prójimo es el verdadero camino a la paz.

Jesús dijo “ la paz les dejo, mi paz les doy” ese es, definitivamente nuestro camino, al que no claudicamos, que defendemos y enseñamos en nuestros templos y fuera de ellos.