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Covid-19: inmoral política de vacunas en Argentina

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Markus Spiske, Unsplash

No fue un error grave fue un acto inmoral propio de la impunidad.

Comparto el comunicado realizado y difundido hoy por la Confederación Evangélica Bautista de Argentina.

Hacia 1887, un periodista y analista político inglés, Lord Acton, dijo que: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Algunos sociólogos más adelante advirtieron que el poder no es moralmente bueno ni malo; por lo cual lo que en verdad hace el poder es: “Mostrar el verdadero carácter de quien lo ejerce”.

Ni el ex Ministro de Salud, Dr. GINÉS GARCÍA, ni su equipo de vacunación, ni los artistas, empresarios y familiares, quienes, aprovechándose de sus relaciones con el poder se vacunaron pasando por alto, no sólo el protocolo, sino todo sentido ético y moral; pueden alegar que se trata tan solamente de un “error grave”. Se aprovecharon inescrupulosa e ilegalmente del lugar desde donde ejercen el poder de una manera discrecional

Lo hicieron a escondidas, en secreto, por recomendación personal. Eso no es un error, es un acto indebido e inescrupuloso.

  • Es una falta de respeto hacia todo el personal de salud que todavía no ha sido vacunado en su totalidad y que diariamente se juegan su propia vida, atendiéndonos a todos los ciudadanos en los diferentes centros de salud. A ellos les han robado la vacuna.
  • Es un atropello a los ancianos de más de 80 años que están anotándose y esperando su turno, mientras ven adelantarse por la banquina a los vivos de siempre, quienes creen que no deben esperar su turno ni hacer la cola. A ellos les han impedido vacunarse.
  • Es un acto de desprecio hacia toda la ciudadanía que espera prudentemente su turno conforme el protocolo mientras que, quienes lo redactaron no lo respetaron y aún favorecieron a su círculo de amistad.
  • Es un atentado a la “República”, en tanto no reconocen que todos somos ciudadanos iguales con los mismos derechos. Todo funcionario es un “servidor público” y eso no le da derechos por encima de los demás. Bien lo dice el artículo 16 de la Constitución Nacional Argentina, la cual no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

En nuestro país tenemos muchos problemas que resolver, muchas carencias, muchas deudas internas pendientes; pero nos equivocamos cuando no ponemos la recuperación de la “ética y la moral” como prioridad esencial para resolver todos nuestros problemas. Dios dice en su Palabra: “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime”. Prov. 29.

Nuestra nación no necesita prioritariamente mejores planes, necesita mejores hombres y mujeres. Personas que, desde su lugar de trabajo, sea público o privado, sean respetuosos de lo que es de todos. La corrupción y la falta de transparencia endémica, que viene desde hace muchos años y en todas las áreas y niveles de nuestra sociedad, pueden estropear los mejores planes e impedir una distribución justa y equitativa de las riquezas de un país.

No debemos dar vuelta rápidamente la página de este abuso de las vacunas porque nos vamos a equivocar. Como sociedad nos debemos preguntar: ¿Por qué suceden estas cosas? ¿Por qué se repiten? ¿Por qué, los argentinos, hemos aprendido a reírnos de los abusos que somos capaces de hacer? ¿Por qué hemos naturalizado la corrupción? ¿Por qué la búsqueda de impunidad?

Albert Einstein dijo: “La dignidad de los pueblos no radica en la calidad de sus instituciones, sino en la dignidad de las personas que la componen”. Somos todos los argentinos quienes debemos mejorar como tales y para eso, al menos, hay que comenzar reconociendo el mal que nos asecha y erradicarlo.

Por la Mesa Directiva.

Pastor GABRIEL BALLERINI Secretario

Pastor HUGO MÁRQUEZ Presidente