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¿Qué harías por los niños de la iglesia perseguida?

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OREMOS por niños y niñas como Simón:

Simón se sobresalta mientras camina junto a su padre a la heladería. Una piedra casi golpea su cara, agarra fuerte la mano de su padre, pero entonces, otra piedra sale disparada hacia ellos, aunque también logran eludirla. “Regresemos a casa hijo”. Simón se decepciona, pero gracias a Dios hoy ha sido un buen día, ninguna piedra les ha golpeado.

Simón es hijo de misioneros en una ciudad remota del norte de África. A pesar de la persecución que sufren, sus padres le enseñan a encontrar refugio en Dios y a amar y orar por aquellos que los agreden, pero ahora Simón empezará su primer curso en el colegio, donde muchos de sus profesores serán musulmanes.

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¿Quién es Asmín? ¿Un niño de la iglesia perseguida en serios problemas? La respuesta es sí y no. “Asmín” es en realidad la palabra que forman las cinco iniciales de cinco niños que sí existen y que desde temprana edad han vivido de cerca la cruda realidad de la persecución.

“Antes bien, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son los más necesarios” (1 Cor. 12:22). Al leer estas palabras del Apóstol Pablo, no parece una locura afirmar que los niños de la iglesia perseguida son los miembros “más necesarios” del cuerpo de Cristo, su iglesia. Sin duda alguna, los niños de la iglesia perseguida están en lo más alto del grupo de los “más pequeños” de Jesús (Mateo 10:42; 18:6; 25:40), tanto por ser parte de la familia de Dios, como por la vulnerabilidad y el sufrimiento al que están expuestos.

Anita (y sus amiguitos Alvaro y Trinity), Simón, Martina, Iván y sus compañeros del hogar infantil, y Noeh, son solo uno de los muchos niños que sufren las consecuencias de haber nacido en una familia que sigue a Cristo de corazón a pesar de la persecución.

Sus padres hacen todo por protegerlos, pero a veces todo no es suficiente, especialmente en un contexto de persecución. Por eso existe también la iglesia, para suplir las necesidades que otro hermano no puede suplir por sí mismo. Por eso existe también Puertas Abiertas y las personas que como tú lo hacéis posible, porque sabemos que, muchas veces, todo lo que hacen las iglesias y familias como las de Anita, Simón, Martina, Iván o Noeh no es suficiente, y necesitan nuestro apoyo. Por eso hemos nombrado esta campaña especial por los niños de la iglesia perseguida: “TODO POR ASMÍN”.

 

Proteger y ayudar a familias como éstas es una más de las muchas labores que realizamos en Puertas Abiertas.