Iglesias y cristianos de Indonesia ayudan a víctimas de terremoto

Iglesias y cristianos de Indonesia ayudan a víctimas de terremoto

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Los pastores piden a los creyentes “que oren por fortaleza para que sus comunidades aguanten en medio del trauma”.

Casi dos semanas después del terremoto de magnitud de 7,5 y tsunami que devastaron hogares, negocios e iglesias en la isla indonesia de Sulawesi, el número de muertos ha aumentado a más de 2000.

“El 11 de octubre, celebraremos oraciones conjuntas en las áreas de Balaroa, Petobo y Jono Oge de la ciudad de Palu para poner fin a la recuperación de cuerpos”, dijo el portavoz de la Agencia Nacional de mitigación de desastres, Sutopo Purwo Nugroho.

El portavoz de la agencia explicó que los esfuerzos para recuperar cuerpos no continuarán debido a lo difícil del terreno y al avanzado estado de descomposición, lo cual hizo que los cuerpos fueran irreconocibles y pudieran causar contaminación.

El sismo en Palu causó que la tierra se aflojara, tragando casas y enterrando a sus ocupantes y eso podría provocar la propagación de enfermedades.

El desastre destruyó más de 65.000 viviendas y edificios y desplazó a más de 70.000 personas.

REABREN IGLESIAS

Miles de personas siguen viviendo en refugios temporales y tiendas de campaña en todo Palu, pero la vida está comenzando a volver a la normalidad en algunas áreas.

Tal es el caso de una iglesia evangélica cerca de la costa más golpeada por el terremoto, la Iglesia Unción Fresca Betania en Palu, que volvió a realizar cultos el domingo y lunes pasados, según informó Christianity Today

El Ejército de Salvación en Palu establece una cocina en su edificio para ofrecer alimentos cocinados / Ejército de Salvación

“Oramos por nuestro pueblo, y oramos por nuestros líderes. Oramos, alabamos y adoramos. Estamos siempre en la presencia de Dios”, dijo un líder laico a Christianity Today.

Mientras que decenas de iglesias en Palu ofrecieron servicios durante el fin de semana por primera vez desde el desastre, muchos aldeanos cristianos fuera de la capital no tienen donde volver.

“Estoy aquí en esta iglesia en particular, porque mi iglesia ya no existe; está todo arrasado, y en su ubicación hay una planta de maíz. Eso fue muy extraño para mí”, le dijo al Washington Post, Min Kapala, un creyente que viajó hasta la ciudad desde las afueras.

NECESIDADES BÁSICAS

Debido a los severos daños a carreteras y edificios en áreas remotas, ha tomado días para que funcionarios y obreros de la Iglesia Protestante Indonesia en Donggala (GPID) lleguen a la más lejana de las 100 iglesias de la provincia.

Los ministerios cristianos en las provincias de Sulawesi Central y Sulawesi Occidental están trayendo cientos de kilos de provisiones básicas, artículos que van desde fideos hasta pañales.

La organización cristiana World Vision International ha coordinado para que trabajadores de ayuda organicen viajes a los mercados y gasolineras que finalmente están reabriendo; establezcan hospitales de campaña para cirugías de emergencia; distribuyan miles de mantas y lonas y ofrezcan consejería a los niños en las aldeas.

World Vision International ha coordinado a trabajadores de ayuda en Indonesia / World Vision

EDIFICIOS DE IGLESIAS COMO CENTROS DE AYUDA

Desde el comienzo de la tragedia, los líderes cristianos en la provincia de Sulawesi Central han estado coordinando los esfuerzos de socorro para las decenas de miles de personas desplazadas por el desastre.

Según Christianity Today 86 edificios de iglesias en Palu, en su mayoría afectados, pero todavía en pie, han sido establecidos como centros de ayuda para víctimas en toda la provincia.

“Los refugiados que vinieron a guarecerse también eran musulmanes. Se mezclan apoyándose uno al otro tanto materialmente y psicológicamente” escribió Yuberlian Padel, rector del Seminario Teológico Tentena y ex-presidente general de la Iglesia Cristiana Central de Sulawesi (GKST).

Una congregación del Ejército de Salvación en Palu estableció una cocina en su edificio para cocinar, empacar y entregar de 100 a 300 comidas diarias, desde el día después que el terremoto y tsunami azotaron la isla.

Los pastores piden a los creyentes “que oren por fortaleza para que sus comunidades aguanten en medio del trauma”.

Dicen que los residentes están desesperados por necesidades básicas como comida, agua y gas, mientras su ciudad ha sido invadida por saqueadores violentos y precios de estafa.