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La primera mujer en presidir la Comisión europea, cristiana profamilia

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Ursula Von der Leyen

Ursula Von der Leyen, de fe protestante, ha regenerado la política familiar en Alemania. Defiende recuperar los valores cristianos en el continente europeo.

La alemana Ursula Von der Leyen será la próxima presidenta de la Comisión Europea y la primera mujer de toda la historia al frente del Ejecutivo comunitario, el más codiciado de los cargos cuyo reparto se negociaba en una cumbre europea desde el domingo.

Tiene 60 años, y fue ministra de Familia Mujer y Juventud en el gobierno alemán, pasó a ministra de Trabajo y Asuntos Sociales en 2009, y luego de Defensa desde 2013. Es Vicepresidenta de la Unión Cristiademócrata (CDU) que lidera la canciller Angela Merkel.

Von der Leyen es una mujer que genera muchísimo respeto y admiración entre los ministros de Defensa europeos, entre los diplomáticos y en el mundo de la OTAN

Es cristiana protestante comprometida, y ha regenerado las políticas familiares en su país. Ursula trató de comer y orar cada día con sus hijos mientras eran pequeños.

Luchadora en favor de la familia

Von de Leyden ha conseguido escalar puestos en la política de forma fulgurante y criar al mismo tiempo a nada menos que siete hijos.

Es una de las principales valedoras en recuperar y poner en valor en Europa los valores cristianos que han forjado el continente. En esa línea, para ella la familia juega un papel esencial, y lucha por ello. Por este motivo, está continuamente en el punto de mira del feminismo radical.

Lamenta que, en su país, tener siete hijos «esté mal visto; se considera casi una provocación». En todo caso, es algo absolutamente extraordinario si se tiene en cuenta el bajo índice de natalidad de Alemania. Cerca del 40 por ciento de las mujeres entre 34 y 40 años no han dado nunca a luz y el porcentaje aumenta aún más en el caso de las germanas universitarias

Cuando estuvo al frente del ministerio de Familia alemán generó una pequeña revolución al impulsar decisivamente las posibilidades de que las mujeres compaginen la actividad profesional con la vida familiar.

Sin embargo, votó a favor de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en Alemania, lo que no quita su postura en favor de la familia natural, pero sí es una contradicción con la visión cristiana tradicional.

Una voluntad férrea

Detrás de su frágil aspecto esconde una inteligencia y una voluntad a prueba de bombas. Sólo así se puede explicar que terminara los estudios escolares un año antes de lo habitual con las mejores notas, que se licenciara en Economía y que, más tarde aún, tuviera tiempo para doctorarse en Medicina.

El matrimonio, los primeros hijos y el traslado a la universidad californiana de Stanford, donde su marido trabajaba, no frenaron sus ambiciones profesionales. «No sé qué hubiera hecho sin internet», recuerda ahora cuando explica cómo aprovechaba las horas que le dejaban libres sus niños para sentarse delante del ordenador.

A su regreso a Alemania ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU), aceptando el nuevo desafío de la carrera política.