Ideología de Género: armazón de mentiras

Ideología de Género: armazón de mentiras

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Muchas de sus frases que suenan como verdades indiscutibles son puros postulados ideológicos, sin fundamento científico, semejantes a los dogmas medievales precientíficos.

La Ideología de Género se está imponiendo desde un total desprecio a la evidencia científica. Escuchamos cada día frases que suenan como verdades indiscutibles y que son puros postulados ideológicos sin fundamento científico que se construyen de forma semejante a los dogmas medievales pre-científicos.

Así, cuando se dice que “el género es una categoría humana que puede estar en constante evolución y como tal tiene que ser percibida como una experiencia vital, un recorrido diverso en tiempos y forma”, se está postulando un dogma basado en la ideología, no en la evidencia científica. No es progresista, sino reaccionario y retrógrado, imponer dogmas ignorando la evidencia científica.

Buena parte de las presuntas verdades de la Ideología de Género contradicen a la ciencia, y esto tiene consecuencias al menos a dos niveles:

  1. La población acaba creyendo que la ciencia apoya estas aseveraciones. Las sociedades científicas deberían manifestarse sobre estos temas clara y abiertamente, libres de toda presión ideológica, pero callan por miedo, y del miedo hablaremos al final. Otra vez la Ideología de Género asume la estrategia de los totalitarismos: recordemos el sometimiento de la ciencia y la investigación a la ideología en los regímenes totalitarios, desde el nazismo al comunismo; y con la Ideología de Género volveremos a ver expulsar de sus cargos a investigadores y profesores por puras razones ideológicas, como en la Alemania o Rusia del siglo pasado.
  2. Las leyes que se están aprobando ignoran la información científica disponible. Esto es muy patente en el caso de las normativas sobre cambio de sexo en personas no adultas: En primer lugar, no hay sustento científico para postular que “hay niños que nacen en cuerpo de niña y niñas que nacen en cuerpo de niño”; sólo existe el caso extremadamente excepcional de la feminización testicular, que nada tiene que ver con la casuística que pretende presentar el lobby LGTBI, y que en todo caso es una patología que requiere un abordaje médico específico, no estamos hablando de una identidad subjetiva y cambiante. Lo que sí existen son períodos de duda en la autoidentificación en un porcentaje pequeño de niños, que de forma natural en la inmensa mayoría de casos se resuelven al crecer con una identificación plena con el sexo biológico; en estos casos, intervenir en la niñez o adolescencia con tratamientos quirúrgicos y hormonales sin esperar a que se complete el desarrollo de la persona, es una grave irresponsabilidad médica y ética, una forma de abuso infantil, con consecuencias irreparables.

Se desprecia igualmente la evidencia científica cuando se postula que el niño no nacido puede ser eliminado, porque no exige las condiciones de protección que se le reconocen a una persona; pues bien: no hay tal cosa como un momento mágico en el que el feto deja de ser un conjunto de células para convertirse en una persona; esta es una visión mágica pre-científica y medieval: desde la fertilización hasta el nacimiento, el niño pasa por un proceso de desarrollo continuo sin solución de continuidad. La ciencia muestra que cuando practicamos un aborto estamos matando vida humana.

El lobby LGTBI quiere imponer que se le prohíba ver al niño en una ecografía a una madre que piensa en la posibilidad de abortar; ellos no quieren que se vea la realidad; matan la luz del conocimiento con la oscuridad de la ignorancia. Esto no es progreso.

El grado de progreso de una sociedad se mide por su nivel de protección de los más débiles e indefensos, y no hay nadie más indefenso y débil que el ser humano gestado y aún no nacido. Las generaciones futuras condenarán a nuestra generación porque ante el aborto despreciamos el conocimiento científico, la verdad evidente, y preferimos no ver.

Y, dicho esto, también propongo que los cristianos no nos limitemos a decir “no”, sino ofrezcamos medidas de apoyo y prevención, por ejemplo, con una educación sexual racional, científicamente fundamentada y adaptada al período formativo de los estudiantes, o con la promoción de medidas de prevención de embarazos no deseados.

Vaclav Havel, líder de la revolución que llevó al derrocamiento del comunismo en Checoslovaquia, escribió un libro, “La responsabilidad como destino”, en el que muestra que uno de los elementos más repugnantes –y eficaces– de las dictaduras es el uso de la mentira. La dictadura de Franco se perpetuó con mentiras, y sobre mentiras descomunales y de consecuencias trágicas se mantuvieron las tiranías de Stalin, Mao Ze Dong o Trujillo. La Ideología de Género asienta igualmente su poder sobre la mentira.

Acabamos de evidenciar su desprecio por la evidencia científica, pero permítanme presentarles otro ejemplo, el de las mentiras estadísticas:

En España, antes de la promulgación de la ley del aborto, se preparó el terreno infiltrando mentiras estadísticas en la opinión pública; así, se publicaba que estaba habiendo un millón de abortos al año; más tarde redujeron la cifra a 500.000, pero para entonces no había que ser muy avispado para comprender que, si en Italia estaba habiendo entonces menos de 100.000 abortos al año, en España, con poco más de la mitad de la población de Italia, no podía haber 500.000. Es la misma que dijeron en Uruguay con el mismo objetivo: hablaron de 150.000 abortos al año, cuando Uruguay tenía una población 20 veces inferior a la de Italia; es la misma mentira que ahora están propagando en Argentina para forzar la aprobación de la ley del aborto, es la mentira de la propaganda fraudulenta al servicio de objetivos ideológicos. Esto no es democracia, no es progresismo, no es libertad.

En cuanto a la homosexualidad, pasa lo mismo: Fíjense en las manipulaciones en el preámbulo de la ley catalana de protección de los LGTBI: dice primero que “las estadísticas de los últimos años demuestran la conveniencia de actuar” frente a las agresiones a personas LGTBI, para luego reconocer que “en la actualidad faltan datos e indicadores”, pero inmediatamente aventura sin pruebas que “todo lleva a pensar que los casos reales son muy superiores a los que nos muestran las estadísticas” (¡!)

El expresidente del Parlamento de Uruguay, el Dr. Gerardo Amarilla, en su comparecencia ante el senado argentino, presentó datos que ponen en evidencia otra mentira sistemáticamente reproducida en todos los países por el lobby abortista: dicen que son numerosas las muertes por abortos clandestinos, y que con la ley del aborto se van a reducir drásticamente, pero nunca aportan cifras fiables de ese número de muertes; pues bien, el Dr. Gerardo Amarilla presentó en aquella comparecencia datos oficiales de los que sí se dispone en Uruguay, y la realidad contradice las aseveraciones de los abortistas: el porcentaje de muertes por aborto con respecto al total de muertes maternas había venido disminuyendo antes de la promulgación de la ley del aborto, y desde esta promulgación repuntó discretamente. No era cierto lo que los abortistas anunciaban.

Goebbels, ministro de Información y Propaganda de Hitler, acuñó aquella conocida frase “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, y eso es lo que se ha venido haciendo en campañas de la Ideología de Género. Tenía razón Havel: la mentira es el arma de las dictaduras y una amenaza a la democracia.

La manipulación del lenguaje es otra característica de los regímenes autoritarios: fíjense cómo Maduro dice que en Venezuela no hay “presos políticos”, sino “políticos que están presos”, y con un cambio en el orden de palabras resuelve todo. El lobby LGTBI también manipula el lenguaje para imponer valores; uno de los ejemplos más curiosos es que impone que quienes vamos por la vida asumiendo con normalidad nuestro propio sexo biológico, no somos “normales”, no, nos llamamos “cisexuales”. Es la manipulación del lenguaje al servicio de la ideología.

 

(*)  Seri sobre los “Efectos politicos de la Ideología de Género” adaptando al formato de artículos una ponencia del autor en el Congreso Regional por la Vida y la Familia en Santo Domingo, realizada el pasado 25/9/18