La violencia en las calles

La violencia en las calles

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El bochornoso desenlace del clásico River-Boca por la Copa Libertadores puso al desnudo, nuevamente, las peores tendencias de nuestra sociedad, especialmente la desmesura y el “cortoplacismo” en relación al tratamiento del crimen organizado con su consecuencia directa, el imperio de la violencia y la inseguridad.

Luego del desenlace de este triste espectáculo hemos escuchado criticas, apropiadas e injustas, a los organismos de seguridad; propuestas de soluciones alejadas de lo deportivo y recriminaciones mutuas entre organismos. Todas estas reacciones basadas en un reclamo legitimo de la ciudadanía por soluciones definitivas al problema de la seguridad ciudadana.

Hoy la inseguridad tiene su origen en que el delito, en sus manifestaciones más graves, esta en manos de mafias organizadas y protegidas, ya sea por conveniencia o temor, desde sectores de poder. Las denominadas “barras bravas” son un ejemplo de ello.

Esta formado por personajes que no sólo actúan en la impunidad sino que, además,  fomentan y contagian su proceder violento aprovechando el fanatismo deportivo de personas que, en otros aspectos de su vida, no son violentas. Me impresionó un pasacalles instalado en las inmediaciones del monumental que decía: “hay que dar la vida en el tablón” que interpreto como un llamado a la violencia contra el adversario.

Es evidente que para desarticular estas bandas mafiosas e se necesita un plan general de seguridad que, a mi juicio, tiene tres bases que lo deben sustentar.

En primer lugar la tarea de inteligencia. Para desmantelar cualquier organización delictiva mafiosa es necesario contar con agentes de inteligencia que se infiltren en ellas y obtengan información útil para desarticular sus planes. En este sentido es lamentable que estos hechos, de trascendencia nacional, ocurran sin que nadie atribuya responsabilidad a la ex SIDE (hoy con otro nombre que nada cambió). Suele decirse que está para otro tipo de investigación más importante. No veo que puede ser más importante que la seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen organizado del cual los “barras bravas” son principales actores por sus vinculaciones con dirigentes, con el narcotráfico y con punteros políticos. La Ex Side hace muchos años que se ha convertido en un organismo de espías dedicados al espionaje electoral o partidario, lo cual es lamentable.

La investigación previa a los hechos delictivos es necesaria para desbaratar su planeamiento y evitar su realización. La segunda base de un plan de seguridad es conseguir que las fuerzas del orden actúen en el campo con dos finalidades: evitar la violencia mediante la represión legítima y la identificación y apresamiento inmediato de los culpables. Esta área requiere la coordinación inter jurisdiccional y el control de los medios de represión para que sean acordes con el fenómeno que enfrentan. Lógicamente ello solo puede lograrse mediante un plan de capacitación y entrenamiento de los agentes implementado en forma coordinada por los poderes ejecutivos de todas las jurisdicciones.

La tercera base es la eficiencia del sistema judicial en sus tres aspectos: la acusación fiscal, la garantía de la defensa al imputado y el juzgamiento independiente. En este aspecto un tema importante es el procedimiento de flagrancia. Este gobierno, con acierto, ha instaurado un procedimiento inmediato para el tratamiento de delitos “flagrantes”, o sea aquellos en donde el delincuente es descubierto en forma inmediata o pública. Me parece que cuando se anuncian concentraciones deportivas o políticas, en las cercanías del lugar debe estar constituido el sistema judicial con el fiscal de turno, el defensor oficial y el tribunal o juez competente, de manera que las personas detenidas en lugar de ser trasladada a la comisaria, lo sean a ese ámbito y, con las pruebas obtenidas (fotografías, videos, testigos etc.), sean juzgados en forma inmediata con la absolución o condena según sean los hechos probados. Ese juzgamiento debería ser público y televisado para que tenga el control de la ciudadanía. A su vez, como asistencia permanente a los fiscales debe apoyarse con presupuesto y medios a los organismos que hoy ya existen destinados a la investigación de los delitos cometidos por personas que no pudieron ser claramente identificadas o se fugaron. Una prueba de la eficiencia en este aspecto es la detención y procesamiento de una mujer que ató bengalas en el cuerpo de su hijo para introducirlas en el estadio, tras una rápida investigación realizada por el Centro de Investigaciones Judiciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre las imágenes que todos vimos por televisión.

Lo ocurrido realmente es una vergüenza para nuestro país, pero de nada vale “llorar sobre la leche derramada”. Aprovechemos el trabajo que se viene realizando en materia de seguridad y reconozcamos que implica cambiar vicios que vienen de antaño y modificar hábitos arraigados en la sociedad. Exijamos coordinación y esfuerzo entre las distintas jurisdicciones y el abandono de tontas rivalidades. En definitiva, frente a la vergüenza, levantemos la cabeza y consideremos a la seguridad una política de Estado.

Ilustración: captura de video del diario As.